El profesional emocional es la solución a la situación dramática actual | Jesús María Fernández

El profesional emocional es la solución a la situación dramática actual

¿Cuántos profesionales sienten que el cliente es quien les paga el sueldo? ¿Cuántos sienten que la relación con ese cliente es la de “yo gano, tú ganas <> tú pierdes, yo pierdo”? Tras cerca de 30 años en contacto permanente con el mercado puedo afirmar que muy, muy pocos. ¿Cómo, entonces, si no hay estos sentimientos se puede ser coherente con que el cliente es el rey? ¿Cómo, entonces, se puede satisfacer las necesidades del cliente? Esta es la razón, y no la crisis, por la que el Indice de Fidelización cada vez sea más bajo (en el último trabajo que he realizado para un centro tecnológico importante, ese índice se quedaba en un pírrico 2%) y el de Deserción esté teniendo un crecimiento exponencial. Revertir esta situación únicamente es posible si se sintoniza con ese cliente, lo cual exige vibrar en su misma longitud de onda emocional y por mucho que se insista en ello, ni las tecnologías más avanzadas, ni las técnicas recomendadas por el gurú más prestigioso y ni las metodologías más sofisticadas lo consiguen. Esa sintonía exclusivamente la puede lograr el profesional, pero siempre que tenga esos sentimientos. Y la logra porque esos sentimientos hacen que su gestión venga regida por dos principios rectores determinantes: “La razón de estar en el mercado es hacer feliz al cliente” y “la venta no es el fin de la empresa, sino la consecuencia de la felicidad de ese cliente”. Aunque las reticencias sean muy fuertes, que lo son, el profesional desarrollado emocionalmente es la clave para que la empresa deje de estar en el aire.

 

1 Comentario | Leído 116 veces

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Una respuesta a “El profesional emocional es la solución a la situación dramática actual”

  1. Olivia dice:

    Opino que lleva mucha razón en que la actitud de orientación al cliente es determinante, no obstante algunos profesionales han olvidado, como bien apunta, que la base para ello es ante todo mostrarse humanos y poner esa humanidad al servicio de las personas a quienes ofrecen su talento, sus habilidades, sus servicios en definitiva. Cuanto en este país asimilemos que un profesional evolucionado humanamente, es decir, que aparte de cualificado no soporte miedos a mostrar unas emociones positivas (que conozca y domine)a los demás, y a sus clientes en primer término – lo cual por ende termina resultando más efectivo, más atractivo, y añadiendo valor – creo que los españoles daremos un salto cualitativo muy importante.

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